Checando
mi Facebook, cual desocupada de fin de semana, vi una frase que uno de mis “amigos”
la frase decía “saber que no le importas
ni tan siquiera para pensarlo”, debido a mi extrema sensibilidad, que podría ser
un don o simplemente una tragedia, generalmente termina siendo una tragedia. Lo
percibí, percibí frustración, percibí algo de dolor y lo sentí, lo sentí mucho
por él y por el resto, por el resto de personas en el mundo que se sienten así, como si no importara lo que tú
quieres, simplemente pasa lo que se le da la gana de pasar, y no importa ni tu
esfuerzo ni tu dolor, simplemente la vida te patea y se supone que debes
levantar la cabeza y seguir como si nada aunque tengas infinidad de hemorragias
internas, aunque estés vomitando sangre, aunque tengas los huesos rotos,
pretender que todo esta perfecto.
Pero
por qué rayos esa persona que envió la vida para patearte, aclaro, la vida
manda eventos o personas que te patean, la vida es simplemente un actor intelectual,
en fin ¿por qué rayos esa persona que envió la vida para patearte tiene que ser
tan cruel? ¿Por qué no simplemente patearte desde el principio? Así no tendrías
tiempo de hacerte ilusiones y pensar que no va a lastimarte, sería menos
doloroso y además ya sabrías para la próxima, pero no, en vez de eso, esa
persona llega sigilosa, te trata bien, todo se siente bien y cuando crees que
no podrías estar mejor, todo se voltea, puff, caes al suelo, esperas que te de
la mano, pero no, todo se ve distinto, y de pronto de quedas sin aire, la
primera patada, no te lo esperabas, piensas ¿fue un error? Si, fue un error, se
confundió.
Pero continua, y cada vez es peor, y tu, en el
suelo todo roto por dentro, aún dudas, ¿será cierto? Te ven en el suelo tus amigos,
tu familia, se pregunta ¿Por qué rayos no se quita de allí? ¿Qué no ve que lo
patea? Intentan moverte, tratan de protegerte, pero tú los quitas, les pides
que no se metan, ellos no entienden lo que está pasando, porque en el fondo
piensas que se va a detener, que te va a pedir disculpas y todo va a estar bien
de nuevo, te quedas allí, esperas, insistes, pero nada mejora, solo recibes
patadas, y cada vez estas más roto por dentro, hay sangre por todas partes, te
la cubres no quieres que los demás la vean, pero ya se nota demasiado, y en ese
momento en el que te das cuenta de que nada va a funcionar, de que eso es todo
lo que recibirás, parece muy tarde, ya no tienes fuerzas para levantarte; te desvaneces,
esa persona te cree muerto, no se da cuenta de que tu corazón aún palpita y se
marcha.
Nadie
se atreve a acercarse, tienen miedo de que te enojes, te miran con pesar a lo
lejos, tu también te tienes pesar, te
tienes tanto pesar que ni siquiera eres capaz de levantarte aunque ya tienes un poco de fuerza, te quedas en el
suelo resignándote a estar allí para siempre, luego piensas ¿Qué hice mal? ¿En qué momento las cosas cambiaron?
Intentas
levantarte aún vuelto pedazos, empiezas a sanar pero cuando crees que estas
bien, su sombra te persigue, te hace
sentir frágil y en peligro, y así pasa el tiempo, el miedo empieza a
desaparecer, las cicatrices empiezan a sanar, tus fracturas sanan, ya puedes
caminar sin ayuda, hasta corres, te
sientes tu de nuevo, hasta pareciera que lo demás nunca hubiese pasado, que
hubiera sido un sueño, un mal sueño
Pero
un día, aparece, esa persona aparece de nuevo, se posa frente a ti y te mira
directamente a los ojos, dudas, tiemblas, no sabes que va a pasar, le devuelves
la mirada, tu también miras directamente a los ojos y te das cuenta de que el
miedo se fue, te sientes extrañado, no entiendes como pudo esa persona
lastimarte tanto, y como antes significo tanto para ti y como ahora no es más
que un mal recuerdo, en ese momento te das cuenta de que has sanado, y puedes
ser completamente feliz, te prometes que nunca va a pasar de nuevo, nunca más
vas a dejar que te pateen.
Y
un día de primavera aparece alguien, se empieza a acercar, te trata bien, te
sientes bien, y eres feliz, pero tienes dudas, así que te pones distante, te
hiciste una promesa, y la recuerdas cada vez que ese alguien te hace feliz, desconfías
¿En qué momento vendrán las patadas? Te preguntas, el tiempo pasa, y no hay
patadas, así que supones que tu método está funcionando, juegas a lo seguro y
te involucras al mínimo, no quieres volver a saber de fracturas, no te gusto la
experiencia de estar enyesado y de usar muletas, y ahora la sangre te resulta
más que repulsiva; entonces, notas algo, ese alguien se ve distinto, se nota
distante, su ánimo ha descendido ¿Pero qué ha pasado? Y un día ese alguien te
dice que siente que algo no anda bien, tú ya sabes que es, pero haces caso
omiso y continuas con tu estrategia, recuerdas la promesa que te hiciste.
Finalmente
ese alguien se va, ya no puede más, insistes en que se quede, pero ya no
quiere, no tienes fracturas, no hay sangre, pero sientes como si hubieras
perdido un órgano vital, como si algo te faltara. Te resignas a la soledad, no
hay nadie para ti, la vida es así, y luego te das cuenta de algo, no te
patearon, no sientes dolor, pero te sientes vacio y allí lo comprendes,
mientras intentas llenar ese vacío con personas de una noche, con resacas de
una semana y con películas de lifetime, te das cuenta de algo, no todas las
personas patean, y a veces hay que arriesgarse a que te pateen, porque puede
que al final no lo hagan y de hecho te regalen vitaminas para que seas más
fuerte, y mejores tu salud, entiendes eso, entiendes los riesgos, y decides que
es mejor arriesgarse, te enfrentas a que en algún momento a la vida le darán sus
pataletas y querrá desquitarse contigo, lo entiendes, la vida es caprichosa,
así es ella, cuando lo entiendes completamente, estás listo, ya puedes volver a
empezar, sientes algo de miedo, pero lo desechas, ya no puede controlarte.
Un
día de verano aparece otra persona, te trata bien, se siente bien, todo está
mejor, el miedo aparece, tu promesa se asoma, te pide cuentas, pero decides
romper el trato, la promesa te insiste que no lo hagas, es muy peligroso, te
advierte, te insiste, pero la silencias, la rompes. Te sientes más libre, más
tranquilo, esa otra persona te hace feliz, no sabes lo que va a pasar, no sabes
si te va a patear en algún momento futuro, así que mejor dejas eso de lado, y disfrutas
lo que tienes ahora, ese instante en el que te sientes tan bien, lo vives, lo
acoges, te dedicas a ese momento, y no recibes patadas, te dan las vitaminas
que necesitabas, te ves muy bien, te lo dice la gente en la calle, te lo dicen
tus amigos, te lo dice tu familia, te ves bien y te sientes bien, la
incertidumbre aparece de momentos, aún no sabes que pasará, no sabes si te
pateará, pero sabes lo más importante, sabes que ahora te sientes muy bien,
sabes que en este momento, eres feliz.
Sé
que quizá no tiene nada que ver con la frase inicial, pero así soy yo, las cosas me salen
diferentes y en la forma extraña en la que funciona mi razonamiento, parece que
si tiene que ver.
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