sábado, 12 de mayo de 2012

LA FRASE


Checando mi Facebook, cual desocupada de fin de semana, vi una frase que uno de mis “amigos”  la frase decía “saber que no le importas ni tan siquiera para pensarlo”, debido a mi extrema sensibilidad, que podría ser un don o simplemente una tragedia, generalmente termina siendo una tragedia. Lo percibí, percibí frustración, percibí algo de dolor y lo sentí, lo sentí mucho por él y por el resto, por el resto de personas en el mundo que  se sienten así, como si no importara lo que tú quieres, simplemente pasa lo que se le da la gana de pasar, y no importa ni tu esfuerzo ni tu dolor, simplemente la vida te patea y se supone que debes levantar la cabeza y seguir como si nada aunque tengas infinidad de hemorragias internas, aunque estés vomitando sangre, aunque tengas los huesos rotos, pretender que todo esta perfecto.
Pero por qué rayos esa persona que envió la vida para patearte, aclaro, la vida manda eventos o personas que te patean, la vida es simplemente un actor intelectual, en fin ¿por qué rayos esa persona que envió la vida para patearte tiene que ser tan cruel? ¿Por qué no simplemente patearte desde el principio? Así no tendrías tiempo de hacerte ilusiones y pensar que no va a lastimarte, sería menos doloroso y además ya sabrías para la próxima, pero no, en vez de eso, esa persona llega sigilosa, te trata bien, todo se siente bien y cuando crees que no podrías estar mejor, todo se voltea, puff, caes al suelo, esperas que te de la mano, pero no, todo se ve distinto, y de pronto de quedas sin aire, la primera patada, no te lo esperabas, piensas ¿fue un error? Si, fue un error, se confundió.
 Pero continua, y cada vez es peor, y tu, en el suelo todo roto por dentro, aún dudas, ¿será cierto? Te ven en el suelo tus amigos, tu familia, se pregunta ¿Por qué rayos no se quita de allí? ¿Qué no ve que lo patea? Intentan moverte, tratan de protegerte, pero tú los quitas, les pides que no se metan, ellos no entienden lo que está pasando, porque en el fondo piensas que se va a detener, que te va a pedir disculpas y todo va a estar bien de nuevo, te quedas allí, esperas, insistes, pero nada mejora, solo recibes patadas, y cada vez estas más roto por dentro, hay sangre por todas partes, te la cubres no quieres que los demás la vean, pero ya se nota demasiado, y en ese momento en el que te das cuenta de que nada va a funcionar, de que eso es todo lo que recibirás, parece muy tarde, ya no tienes fuerzas para levantarte; te desvaneces, esa persona te cree muerto, no se da cuenta de que tu corazón aún palpita y se marcha.

Nadie se atreve a acercarse, tienen miedo de que te enojes, te miran con pesar a lo lejos,  tu también te tienes pesar, te tienes tanto pesar que ni siquiera eres capaz de levantarte aunque  ya tienes un poco de fuerza, te quedas en el suelo resignándote a estar allí para siempre, luego piensas ¿Qué hice mal?  ¿En qué momento las cosas cambiaron?

Intentas levantarte aún vuelto pedazos, empiezas a sanar pero cuando crees que estas bien,  su sombra te persigue, te hace sentir frágil y en peligro, y así pasa el tiempo, el miedo empieza a desaparecer, las cicatrices empiezan a sanar, tus fracturas sanan, ya puedes caminar sin ayuda, hasta corres,  te sientes tu de nuevo, hasta pareciera que lo demás nunca hubiese pasado, que hubiera sido un sueño, un mal sueño

Pero un día, aparece, esa persona aparece de nuevo, se posa frente a ti y te mira directamente a los ojos, dudas, tiemblas, no sabes que va a pasar, le devuelves la mirada, tu también miras directamente a los ojos y te das cuenta de que el miedo se fue, te sientes extrañado, no entiendes como pudo esa persona lastimarte tanto, y como antes significo tanto para ti y como ahora no es más que un mal recuerdo, en ese momento te das cuenta de que has sanado, y puedes ser completamente feliz, te prometes que nunca va a pasar de nuevo, nunca más vas a dejar que te pateen.

Y un día de primavera aparece alguien, se empieza a acercar, te trata bien, te sientes bien, y eres feliz, pero tienes dudas, así que te pones distante, te hiciste una promesa, y la recuerdas cada vez que ese alguien te hace feliz, desconfías ¿En qué momento vendrán las patadas? Te preguntas, el tiempo pasa, y no hay patadas, así que supones que tu método está funcionando, juegas a lo seguro y te involucras al mínimo, no quieres volver a saber de fracturas, no te gusto la experiencia de estar enyesado y de usar muletas, y ahora la sangre te resulta más que repulsiva; entonces, notas algo, ese alguien se ve distinto, se nota distante, su ánimo ha descendido ¿Pero qué ha pasado? Y un día ese alguien te dice que siente que algo no anda bien, tú ya sabes que es, pero haces caso omiso y continuas con tu estrategia, recuerdas la promesa que te hiciste.

Finalmente ese alguien se va, ya no puede más, insistes en que se quede, pero ya no quiere, no tienes fracturas, no hay sangre, pero sientes como si hubieras perdido un órgano vital, como si algo te faltara. Te resignas a la soledad, no hay nadie para ti, la vida es así, y luego te das cuenta de algo, no te patearon, no sientes dolor, pero te sientes vacio y allí lo comprendes, mientras intentas llenar ese vacío con personas de una noche, con resacas de una semana y con películas de lifetime, te das cuenta de algo, no todas las personas patean, y a veces hay que arriesgarse a que te pateen, porque puede que al final no lo hagan y de hecho te regalen vitaminas para que seas más fuerte, y mejores tu salud, entiendes eso, entiendes los riesgos, y decides que es mejor arriesgarse, te enfrentas a que en algún momento a la vida le darán sus pataletas y querrá desquitarse contigo, lo entiendes, la vida es caprichosa, así es ella, cuando lo entiendes completamente, estás listo, ya puedes volver a empezar, sientes algo de miedo, pero lo desechas, ya no puede controlarte.

Un día de verano aparece otra persona, te trata bien, se siente bien, todo está mejor, el miedo aparece, tu promesa se asoma, te pide cuentas, pero decides romper el trato, la promesa te insiste que no lo hagas, es muy peligroso, te advierte, te insiste, pero la silencias, la rompes. Te sientes más libre, más tranquilo, esa otra persona te hace feliz, no sabes lo que va a pasar, no sabes si te va a patear en algún momento futuro, así que mejor dejas eso de lado, y disfrutas lo que tienes ahora, ese instante en el que te sientes tan bien, lo vives, lo acoges, te dedicas a ese momento, y no recibes patadas, te dan las vitaminas que necesitabas, te ves muy bien, te lo dice la gente en la calle, te lo dicen tus amigos, te lo dice tu familia, te ves bien y te sientes bien, la incertidumbre aparece de momentos, aún no sabes que pasará, no sabes si te pateará, pero sabes lo más importante, sabes que ahora te sientes muy bien, sabes que en este momento, eres feliz.

Sé que quizá no tiene nada que ver con la frase inicial,  pero así soy yo, las cosas me salen diferentes y en la forma extraña en la que funciona mi razonamiento, parece que si tiene que ver.

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